¡VAMOS DE MAL EN PEOR!

¿Alguna vez has escuchado esta frase o tu misma has dicho “siento que voy de mal en peor”? Esta frase es muy coloquial en la región en donde crecí. Significa que, en lugar de ir avanzando, te sientes estancada, que las cosas no se ven que van a mejorar, sino todo lo contrario.

En ocasiones, me he sentido así. En especial, cuando vienen dificultades que ya de por sí son difíciles de sobrellevar y sientes que ya no puedes más, y de repente llega otra y otra y otra mala noticia.

¿Te acuerdas de un hombre que le pasó lo mismo? Job viene inmediatamente a mi memoria, una noticia mala apenas estaba siendo pronunciada por su siervo quien llevaba el mensaje cuando otro ya venia con otra peor. Pero él, a pesar de todo esto mantuvo su confianza en el Señor y en lugar de hablar palabras vanas, decidió aceptar lo que le viniera.

Tal vez en estos momentos te sientas en la misma situación, teniendo acumuladas facturas que pagar, con un familiar enfermo, con una disminución en las ventas de tu negocio o de tu pago en la empresa en donde trabajas, rumores de posibles despidos en el área en donde estás, discusiones y roces en la iglesia por problemas administrativos y sintiendo que el peso sobre tus hombros en lugar de ir disminuyendo, cada día va en aumento, preguntándote y al mismo tiempo sintiéndote impotente ante diversas situaciones que se te están presentando.

Amiga, todas en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido así, y en lugar de buscar a Dios, tendemos a afanarnos, a traer nuestros problemas todo el día rondando en nuestra cabeza, tratando de buscar por nosotras mismas soluciones e incluso nos pueden llegar a robar el sueño y a sentir que esto no acaba.

Pero si hacemos eso, terminaremos afanadas, preocupadas, desesperadas y nuestra tranquilidad emocional se vera interrumpida. Hoy te quiero recordar que:

¡No estás sola! Tienes al Señor Jesucristo a quien podemos recurrir en todo momento.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7)

Te animo a que busques al Señor, no descuides tu relación con Él y hoy descanses en su presencia exponiéndole aquello que te está aquejando, lo que te roba el sueño y lo que estás sintiendo.

El Señor siempre está presto para escucharnos y auxiliarnos aún en los peores momentos de nuestra vida. Sí, tal vez las cosas por el momento se vean inmejorables, pero si recuerdas la historia de Job sabes que su sufrimiento tuvo un propósito y una recompensa, además, Job aprendió mucho del Señor. Así nosotras, no desesperemos, no desmayemos, y veamos estas cosas como una parte de nuestra vida en la que Dios está trabajando. Permitámonos aprender aún en estos momentos lo que el Señor desea para nosotras.

Una palabra de ánimo puede hacer la diferencia

¿Cuántas veces una palabra de aliento por parte de otra persona ha sido una bendición y una caricia para tu corazón, como si viniera de parte del Señor?

En ocasiones nos gusta ser animadas, que alguien esté ahí diciéndonos- si, vas por buen camino, sigue adelante- pero ¿Cuántas veces somos nosotras las que estamos animando, dando una palabra de edificación, de aliento, de ayuda para otras personas?

En un mundo en donde el egoísmo, egocentrismo y la falta de humildad y empatía son parte de la cotidianidad en las relaciones, es muy común dejarnos influenciar y perder de vista el no solo ver por nosotras mismas, sino por los demás. No solo en lo material, sino en estar al pendiente de la salud espiritual de otros, de mandar un mensaje con un texto bíblico de edificación a nuestros amigos, un sincero y genuino- ¿Cómo te encuentras amiga?, estoy orando por ti.

Muchas veces damos por hecho muchas cosas, que las personas se encuentran bien emocionalmente, que mi amiga o alguna hermana en la iglesia no necesita una palabra de aliento, que no sirve de nada el hacer una llamada o simplemente saludar a alguien.

Pero la realidad es que el estimularnos al amor y a las buenas obras es algo que debemos practicar entre todos, especialmente entre creyentes, entre personas que amamos a nuestro Señor Jesucristo y tratamos de obedecer sus mandamientos.

Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.

1 Tesalonicenses 5:11 | NVI

Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran a hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.

Hebreos 10:24-25 | NVI

Hay hermanas en la fe, cuyos escritos han sido de bendición en mi vida, y a mi en lo particular me gusta dejarles unos comentarios y hacerles saber la bendición que ha sido leerlas y sé que para ellas mis palabras han sido de edificación y de aliento para que continúen escribiendo, he mandado mensajes a personas que en esta pandemia se han esforzado por dar a través de las redes sociales una predicación agradeciéndoles el esfuerzo que están haciendo en estos tiempos, hermanos de la iglesia que están sirviendo a través de zoom y por Facebook dando su tiempo en servicio por los demás.

Una palabra de aliento puede ser de bendición y aunque deberíamos de hacerlo sin que nadie nos anime, sí podemos ser agradecidos y ser de ayuda y de acompañamiento para alguien con nuestras palabras, nuestras oraciones y extender la mano a aquellos        que lo necesitan.

Los cristianos deberíamos de ser conocidos no por las disputas entre una denominación contra otra, sino por ser un ejemplo de amor unos a otros y ser más como nuestro amado Salvador.

Las palabras son muy poderosas y lo que decimos puede destruir o edificar.

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4: 29)

Pidamos al Señor ser esa luz que refleje a Cristo Jesús desde nuestras acciones hasta nuestras palabras, para que sean de ánimo, ayuda, bendición y edificación a los que nos oyen.  

La humildad

La humildad es una de esas virtudes que se han ido perdiendo en la sociedad, la humildad de espíritu no tiene que ver con ser de menor valor o sin autoestima, la humildad es la sencillez y la calidez con la que tratamos a los demás. Una persona puede tener materialmente muchas cosas y mostrarse con los demás de manera sencilla, mientras que otro individuo puede carecer de todo y al mismo tiempo ser soberbio a pesar de no poseer nada.

En ocasiones confundimos la humildad con la pobreza, pero no están necesariamente ligadas, he conocido personas que podrían jactarse de tener muchas cosas, viajes, dinero, experiencias, lujos y sin embargo son cristianos sencillos en su trato con los demás, pero al mismo tiempo conozco gente que no tendría de que jactarse y sin embargo pareciera que te hacen un favor con el simple hecho de saludarte.

Una persona humilde es muy valiosa delante de Dios, en la biblia podemos encontrar varios pasajes en donde podemos aprender sobre la humildad:

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (Santiago 4: 6)

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:
    Dios resiste a los soberbios,
    Y da gracia a los humildes. (1 de Pedro 5:5)

A Dios no le impresionas con tus oraciones pomposas, que en lugar de glorificarlo a Él buscas quedar bien con los demás que te están escuchen, el Señor se agrada de aquellos que le buscan con humildad, pero al mismo tiempo que actúan de la misma manera con sencillez de corazón y calidez con otras personas.

La humildad no solo debemos aplicarla dentro de la iglesia, sino en nuestros matrimonios, con nuestro esposo, con nuestra familia, en el trabajo, en dondequiera que vayamos.

Esta virtud no nos hace débiles, sino al contrario, Dios da gracias a los humildes. Pero, ¿Cómo podemos aprender la humildad?

El mejor ejemplo de humildad y servicio es nuestro amado Señor Jesucristo, de manera practica podemos leer la palabra de Dios. Cuando tu lees su palabra estas siendo humilde al reconocer que necesitas aprender de ella, y aunque tengas 20 años de cristiano, siempre hay que entender que necesitamos alimentarnos espiritualmente a través de la lectura y estudio de su palabra, así como de la oración personal con el Señor.

Muchas veces los problemas en cualquier lugar surgen por falta de humildad, por no querer escuchar a tu prójimo o sentirte superior a el.

La persona que se muestra amable, sencilla de corazón y servicial es aquella que esta demostrando ser más madura y con crecimiento espiritual que aquel que se muestra altivo y desea que todos le sirvan.

Aprendamos del mejor ejemplo, de nuestro amado Señor Jesucristo

Mateo 11: 29

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

Seamos personas con una actitud humilde y desarrollemos esta hermosa virtud. Sigamos aprendiendo del Maestro, Señor y Salvador de nuestras almas quien es el mejor ejemplo.

¡Dios te bendiga!

Procrastinar en la vida

Procrastinar significa posponer o atrasar las actividades, responsabilidades y deberes que tenemos que realizar, porque decidimos ocupar ese tiempo en otras cosas, tememos enfrentar la responsabilidad y en lugar de afrontarla la dejamos para después.

El problema es que ese después puede ocasionarnos más trabajo, más inversión de tiempo he incluso más dinero. Por ejemplo, sé que tengo que impermeabilizar mi casa, ya que cuando llueve hay gotas de agua cayendo en la sala, pero ¿qué pasa si lo dejo para después (meses, años, décadas)? al final, el deterioro de la propiedad requerirá mayores arreglos y mantenimiento, he incluso la estructura del techo se puede ver seriamente afectada.

Hace algún tiempo escuche en una predicación a una hermana que le costaba trabajo lavar los trastes de su casa, ella estaba relatando que incluso pasaban muchos días sucios en el lavabo, que cuando los pensaba lavar ya estaban inservibles y los tenía que tirar a la basura. Con el tiempo ella ha adquirido buenos hábitos y ahora, es su tiempo favorito mientras enjabona y enjuaga los trastes para estar en oración con el Señor y en comunión con Él.

Cada una de nosotras tenemos cosas que estamos posponiendo o atrasando, que sabemos debemos de hacer, pero nos cuesta trabajo, lo consideramos aburrido o simplemente no lo queremos hacer por pereza o negligencia.

Proverbios 6:6-8

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

La hormiga es un buen ejemplo, imagina que por pereza ella posponga recoger su comida, No, este animalito la biblia lo pone como sabio, no procrastina las cosas, sino las hace en el tiempo que debe.

También la toma de decisiones debe de ser oportuna, precisa y veraz. Debemos de analizar las alternativas que tenemos pero no tardarnos una vida para tomar aquellas oportunidades que se nos estén presentando.

Mi querida lectora, tú y yo sabemos que cosas tenemos que hacer, cuales están pendientes, que actividades podemos estar atendiendo, el presente es un regalo de parte de Dios y debemos de aprovechar cada día para hacer lo que esta en nuestras manos.

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. (Eclesiastés 9:10)

Podemos empezar con una lista de actividades que tenemos pendientes he ir apuntando aquellas que vayamos realizando en un plazo determinado, así sabremos cuanto hemos avanzado y que nos falta por terminar, pidamos la ayuda de Dios para ser constantes y no desmayar.

Al finar, es mejor asumir las responsabilidades ya que nos va a permitir tener mayor paz y disminuir el estrés por tener un cúmulo de cosas pendientes sin terminar.

¡Dios te bendiga!

En ocasiones soy como un French Poodle

Este tiempo que he estado en casa he tenido la oportunidad de estar cuidando a Candy, una french poodle miniatura que es de mi familia, pero por el momento esta en mi departamento a mi cuidado y al cuidado de mi esposo. Candy es una criatura del Señor, y en ocasiones quisiera ser tan dulce como ella, pero en otras no tanto.

A ella le gusta más que le invitemos comida casera que sus croquetas, a veces, cuando estoy preparando la comida ella me observa en la cocina fijamente y cuando estoy cortando las verduras o los chiles o algún alimento que ella no puede comer, ella insiste constantemente en que quiere eso que yo estoy preparando, indudablemente no le voy a dar algo que sé que NO puede comer; pero como si ella me entendiera le digo- No Candy, no te voy a invitar en esta ocasión, esto es dañino para tu salud, no puedes comerlo- en ese momento, pareciera que aun así no me ha comprendido (como es de esperarse). Me quedé pensando que, en ocasiones, yo actuó de la misma manera.

Puedo estar pidiéndole algo a Dios en oración, pero el no me lo da, y yo lo quiero a fuerzas, insisto, ladro, lloriqueó como una Poodle, pero el Señor no me lo da porque el sabe que no es bueno para mí lo que estoy pidiendo, que tal vez ni siquiera yo sé qué es lo que pido.

Indudablemente me recuerda el texto de la biblia que dice:

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:1-3)

En varias ocasiones he escuchado a los predicadores dar el ejemplo de que si pides un carro y el Señor no te lo da, es porque muchas veces ni siquiera estas preparado para asumir el compromiso de tenerlo, no has tomado clases de manejo, no tienes donde estacionarlo, ni para pagar el seguro o los mantenimientos que requiere, y que en lugar de ser de ayuda para ti, en ese momento podría suponer más una carga financiera adicional que no podrías soportar.

Muchas veces pedimos cosas que no nos convienen, que a la larga podrían ocasionarnos algún problema y el Señor sabe que es lo mejor para nosotras.

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. (Romanos 8:26-27)

Como podemos leer en este texto, el Espíritu Santo nos ayuda he intercede por nosotros con gemidos indecibles, es un alivio que mi Padre Celestial me responda conforme a su voluntad como dice la biblia, y eso debe producir en nosotros gozo por saber que el Señor está en control.

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:11)

Querida lectora, te animo a dejarle tus peticiones al Señor en oración, pero al mismo tiempo te animo a aceptar su respuesta de manera gozosa, en ocasiones nos cuesta trabajo entenderlo de momento, cuando recibimos un:

-No-

– En este momento no

-No, pero aquí esta otra oportunidad que es mejor para ti

En ocasiones queremos respuestas afirmativas, pero recordemos que la voluntad del Señor siempre es perfecta. Él siempre sabe lo que es mejor para nosotras. Él es nuestro Padre y a diferencia de nuestro papá terrenal, el Señor nunca se equivoca. Candy es una criatura del Señor y una canina, nosotras somos hijas de Dios, pero en ocasiones debo de admitir que me he comportado de la misma manera que ella. Conforme vamos creciendo en la Fe, vamos entendiendo que nuestra confianza no debe de estar puesta en algo material, ni humano, ni circunstancial, sino en el Señor. Sigamos creciendo en fe y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Dios les bendiga

Manos laboriosas

¿Te gusta cuidar tus uñas, mantenerlas en perfecto estado y que tus manos se vean sedosas y suaves?

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de ir a un spa de belleza para hacerme un tratamiento que se llamaba: manos de seda.Consistía básicamente en exfoliar las manos a profundidad con sales especiales, y posteriormente envolverlas en bolsas con una especie de cera durante un rato y después de retirar la crema especial mis manos quedaron muy suaves y tersas.

Las manos son parte importante de toda mujer, estas nos acentúan la edad o nos favorecen si las mantenemos en buen estado, pero hoy no quiero que hablemos solamente del aspecto estético de nuestras manos, sino de como podemos hacer uso de ellas en el bien y servicio de los demás.


Hechos 9: 36- 41 (RVR 1960)


36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros.39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.


Dorcas, era una mujer que sabía cómo utilizar sus manos, ella dice la biblia que hacia buenas obras y limosnas, pero no únicamente hacia eso, sino que también era una mujer que utilizaba sus manos para hacer túnica y vestidos. Ella usaba sus manos para ayudar a los demás y las viudas de aquel lugar reconocían su trabajo, Pedro pude ver el testimonio de ella y como podemos leer ocurrió un milagro.


Me pregunto hoy, ¿Qué estoy haciendo con mis manos para ser de bendición a otros?,

¿Cómo puedo hacer un uso sabio de esta parte de mi cuerpo que Dios me ha dado?,

¿Si yo falleciera, qué he hecho con mi vida para el servicio de Dios?


Son preguntas de reflexión, querida amiga, las arrugas en nuestras manos es lo que menos nos debería de estar preocupando, sino la forma en la que esas arrugas se han producido.

Te animo a seguir utilizando tus manos y todo tu ser para ser de bendición y reflejo de Cristo en tu caminar diario. Animémonos a seguir utilizando nuestras manos para el Señor, y cuando los años lleguen y las arrugas se puedan notar en ellas podamos estar contentas por aquello que hemos hecho en el servicio a los demás y en el engrandecimiento de la obra del Señor.


Tiempo de platicar con:

Estas en la cuarentena y tienes mucho tiempo de sobra, ¿Has sentido la necesidad de hablar con alguien y ahora no puedes por esta contingencia?

Mi querida amiga


Hoy nos toca vivir tiempos complicados, en lo que desearíamos estar con nuestros amigos y hermanos en la fe, en la iglesia cantando himnos a nuestro Padre Celestial, en los que las charlas con nuestras amigas en los restaurantes o cafés podrían hacernos las pruebas más amenas y soltar unas carcajadas por lo felices que estamos cuando nos reunimos, bromeando, platicando y al mismo tiempo aconsejandonos unas a otras.


Hoy nos toca estar en casa, salir solo a los supermercados a comprar lo indispensable y regresar a preparar los alimentos, o trabajar home office, sí vemos a algún conocido saludarlo solo de lejos y poner distancia entre nosotros para acatar las medidas que se están dando en bien de la prevención de un contagio.


Las redes sociales si bien he cierto que sirven no son suficientes, los seres humanos estamos acostumbrados a vivir y convivir en sociedad, a mostrar a nuestros seres queridos nuestro amor a través de un abrazo fraterno, al saludo estrechando nuestras manos (en algunos países) a un saludo de beso en la mejilla y a sonreír mostrando al otro nuestra empatía y amistad.


Pero en este momento tan difícil, es cuando el distanciamiento físico y social nos empieza a resultar difícil, donde la comunicación se ve obligada a utilizar la creatividad para hacer llegar a nuestros seres queridos el mensaje de que estamos bien y que queremos saber cómo se encuentran ellos y que los apreciamos, estimamos y extrañamos.


Pero es también un tiempo en el que nuestro crecimiento espiritual puede ir en aumento, donde podemos aprender más de Cristo, cuando podemos ser de bendición y ánimo a otras personas.


En un tiempo para tener comunión con el Señor, para alejarnos literalmente del mundo y estar en su presencia, siendo consoladas pero al mismo tiempo conociendo más de Dios y aprendiendo las lecciones que tenemos que aprender en nuestro interior para poder poner en practica en nuestro exterior.


Podemos orar, leer la biblia, escuchar música cristiana, ver predicaciones, buscar y escudriñar algún pasaje de la biblia que nos cuesta trabajo entender. Hay muchas maneras en las que podemos estar creciendo, es un tiempo de reflexión, no de estancamiento, de aprendizaje, no de perdida.


Mi querida amiga, si en estos momento tienes deseos de hablar con alguien, platica con el Padre Celestial, Él es nuestro mejor amigo, es sabe nuestras necesidades pero desea que nosotros recurramos a Él.

Dios nos puede dar consuelo, ánimo, esperanza y fuerza cuando sintamos que no sale un rayo de luz en nuestro día. Gracias a Dios por su amor y por darnos paz en medio de la tormenta. Él siempre esta presto para escucharnos, así que cuando tengamos ganas de charlar con alguien sobre nuestras inquietudes, recurramos primero al Padre.

Dios te bendiga

Estás en los detalles

Hola mis queridas lectoras y amigas, el día de hoy quiero platicar con ustedes por este medio, así que si me estas leyendo, deja tus comentarios, me gusta saber que alguien esta del otro lado de la pantalla del celular o del ordenador.

Este tema me ha costado algo de trabajo entender y aplicar; el aceptarme tal cual soy, con esto, me refiero a que comúnmente en la etapa de la adolescencia he incluso en la edad adulta nos cuesta trabajo amarnos y aceptarnos como somos, con esos lunares en la cara, con el color de nuestro cabello, de ojos, la estatura, la complexión, el color de nuestra piel, entre otros aspectos que en ocasiones nos incomoda.

Los estándares de belleza van cambiando con el paso del tiempo y la cultura, además; somos bombardeadas constantemente por las redes sociales en donde pareciera que para ser bonita te tienes que ver de cierto aspecto, vestir con determinadas prendas de marca y estilo, maquillarte, peinarte y verte como todas aquellas personas que están a la moda.  

Muchas mujeres a pesar de ser cristianas, en ocasiones somos engañadas y caemos en lo que dice la sociedad que es la belleza, cuando en realidad este concepto está muy alejado de lo que es la verdadera hermosura en Cristo Jesús.

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. (Proverbios 31: 30).

La hermosura física es pasajera, los años pasan y hasta una hermosa flor se marchita, así que por mucho que nos afanemos por estar dentro de los estándares de belleza del mundo, esto no nos va a servir de mucho, tarde o temprano los años llegarán.

Lo que debemos de aprender a cultivar y regar es en nuestro interior, el apóstol Pablo en la primera carta a Timoteo capitulo 2 versículo 10 dice que debemos de vestirnos de buenas obras, como corresponde a mujeres que proceden con piedad.

Aceptarnos físicamente como Dios nos hizo nos libera de la presión que ejerce constantemente el mundo sobre nosotras, de las inseguridades y de los prejuicios que tenemos hacia nosotras mismas y nuestro valor.

Hay una canción cristiana en inglés que dice lo siguiente:

“You drew the lines of my fingerprints, I’m the design, you’re the artisan , You chose the color of my eyes, From the start until the end of time, You’re in the details, you’re in the details”

“Dibujaste las líneas de mis huellas digitales, Yo soy el diseño, tú eres el artesano   Elegiste el color de mis ojos, desde el principio hasta el final de los tiempos. Estás en los detalles, estás en los detalles” Canción: Details  por Sarah Reeves

Cuando nos damos cuenta de los detalles, de que somos diferentes y que esas diferencias son gracias a Dios, que Él nos formo desde el vientre de nuestra madre y que el color de nuestra piel, nuestros ojos y las facciones que tenemos son gracias a nuestro amado Señor, empezamos a entender lo hermosa que somos físicamente, empezaremos a amar el color de nuestro cabello, nuestros lunares, nuestro rostro, nuestra nariz, y estaremos más gozosas de esas diferencias que nos hacen únicas y especiales.

El mundo quiere que no nos aceptemos, que necesitemos operaciones para aumentar nuestros senos, para cambiar nuestra cara, para adaptarnos a los estándares de belleza que ellos imponen, cuando el aceptarnos y amarnos es parte de nuestro crecimiento espiritual al entender que somos únicas he irrepetibles, y que delante de Dios somos valiosas por medio de su amado hijo Jesucristo, somos salvas y redimidas por su sangre preciosa. Somos hijas de Dios y amadas por nuestro Padre celestial.

No me mal entiendas, no estoy diciendo que ya no te vas a peinar o arreglar o maquillar, claro que debemos cuidar nuestra apariencia, la mujer virtuosa que nos relata proverbios 31 en el versículo 22 nos dice que de lino fino y purpura es su vestido. Es una mujer valiente, precavida, planificadora, trabajadora, confiada, sabía, que teme a Dios, segura, generosa con los demás, ama a su familia y sabe hacer negocios.

Debemos de cuidar nuestra alimentación y nuestros hábitos, así como mantener nuestra higiene personal, vernos presentables y cuidar nuestra apariencia, pero también hay que aprender a aceptarnos, a amarnos, a estar agradecidas con Dios por esos detalles en los que podemos ver su amor hacia nosotras.

En mi caso, yo tengo muchos lunares en mi cuerpo que no me afectan en mi salud, pero para el mundo podrían ser antiestéticos y por algún tiempo hace años debo de confesar que me molestaban, hasta que me di cuenta de que esos pequeños detalles me hacen especial, diferente y sé que Dios me ama, así como soy, con esos lunares, con el color de mis ojos, con el color de mi piel, mi estatura, soy amada y soy especial delante de Dios.

Amiga lectora, espero podamos seguir aprendiendo a amarnos, valorarnos y entender lo especial que somos para el Señor. Entender el amor de Dios hacia nosotras en esos pequeños detalles.  

Tiempo de ayudar

Hola mis queridas hermanas en la fe, el día de hoy recibí un mensaje de voz desde muy temprano, era de un pastor que mi esposo y yo conocimos en un pueblo al que visitamos hace algún tiempo, ese hermano es muy regular enviando devocionales por WhatsApp, pero en esta ocasión aparte de mandarnos el devocional nos pidió de favor ayuda económica para poder ir a ver a su familia, ya que por las medidas que está tomando el gobierno las iglesias están dejando de dar cultos de predicación y por lo mismo las ofrendas y diezmos ya no están llegando, solo en algunas iglesias grandes que se ha implementado ciertas formas de gestionar esta parte de ofrendar por algún medio electrónico pueden tener menor dificultad, además, algunos hermanos se están viendo afectados por la contingencia y están apenas con lo del día o con lo básico para estas semanas.

Tenemos ciertos compromisos que cumplir esta semana y también gastos cotidianos, pero creo firmemente que es mejor ayudar con lo que se puede a no ayudar en nada. Se que en ocasiones no podemos suplir las necesidades de todos, especialmente en tiempos en los que también nosotros estamos en necesidad, pero si podemos ayudar en algo, creo que debemos y estamos en la obligación de hacerlo.

Esto me dejo pensando en que tal vez estamos viendo la necesidad de otros, o quizás otras personas nos lleguen a comunicar en este tiempo que están pasando por pruebas, carencias y piden ayuda. Creo que en lo primero que pensamos es en los gastos que nosotros mismos estamos afrontando y puede que eso no nos permita tender la mano o nos cierre completamente la posibilidad de ayudar y socorrer a la familia o a hermanos en necesidad.

Por lo que el día de hoy quiero que recordemos este versículo.

No niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano está el otorgarlo. (Proverbios 3:27 NVI)

Hoy más que nunca debemos de estar atentos y ayudar con lo que podemos a otros, tal vez no puedas salir de tu casa, pero puedes mandar una despensa a alguien haciendo tu compra por internet, o haciendo una transferencia electrónica, si tú tampoco tienes recursos económicos  puedes ayudar de diferentes formas, orando por las necesidades de otros, mandando un mensaje de animo a aquellos que lo necesitan, hacer una llamada telefónica para saber como se encuentran tus amistades o hermanos en la fe, siendo un oído en este momento donde el aislamiento puede generar una barrera no solo física, sino también emocional y espiritual.

Creo que hoy más que nunca debemos de ver por qué medios y cómo podemos ayudar a las personas, que podemos hacer para ser de bendición, ser luz en Cristo Jesús en medio de este caos y oscuridad que impera en momentos en los que todos parecen tener miedo e incertidumbre.

Querida hermana, te animo a seguir siendo esa bendición que sé que has sido hasta ahora, como me gustaría poder estar ahí contigo para darte ánimo y orar por ti. Pero estoy segura de que el Señor está contigo si has puesto tu fe en Cristo y su Espíritu Santo mora en nosotras, Él es nuestro consolador. Recuerda que no estas sola, Dios esta contigo.

Dios te bendiga en este día, seamos luz en Cristo.

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